Mi marca y yo nos las hemos ganado. Es marca personal, de persona, y toda persona necesita romper el ritmo y la rutina, aunque ello no implique dejar de ser social, de comunicar y abandonar responsabilidades, sino que se abre la posibilidad de hacerlo de otra manera y en otros entornos.

Sí, es hora de cambiar de aires, de actividades, de leer todo aquello que vamos acumulando para cuando tengamos tiempo, de disfrutar de días soleados, de hermosos paisajes y de otras redes sociales a las que durante el período laboral dedicamos menos tiempo, como las amistades, los socios en otros entornos, o la familia. Es el momento idóneo para pararse a pensar y preparar el futuro inmediato con alegría, ganas, ilusión y energía renovada. Porque como dice Andrés Pérez Ortega en su blog sobre marca personal:

“Las personas no somos ni objetos ni productos, por lo tanto hemos de tener en cuenta al ser humano que sostiene la marca personal”

¿Significa esto desaparecer del mapa? Por supuesto que no, nosotros no desaparecemos y nuestra marca no deja de ser nuestro ADN interpretado por los demás. De vacaciones también emitimos, aunque decidamos no hacerlo, y, por tanto, también debemos gestionar y ser conscientes del modo en cómo lo hacemos.

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Cambiamos de actividades, pero nuestra marca, entendida como “la huella que dejamos en el corazón de los demás”, como dice Jordi Collell, sigue ahí, en cualquiera de las actividades que realicemos, en las redes sociales y fuera de ellas.

Las redes sociales, en tanto que canales fundamentales de comunicación de nuestra marca en la época actual, aunque no los únicos, no duermen y sería ilusorio pensar que podemos aparcarlas y seguir en septiembre. Conviene recordar las palabras de Guillem Recolons, experto en marca personal, en Expansión:

“es indudable que Internet ha roto las barreras de la comunicación personal. Si decides abandonar tu marca en la red podrás irte tranquilamente de vacaciones. Nadie te va a molestar, pero quizá no sepas que al otro lado hay personas hablando de ti, y no siempre bien. Hoy, no estar en las redes es algo más que un lujo, podría ser incluso una imprudencia”.

Si hemos apostado por estar presentes en las redes sociales, debemos cuidar de nuestra presencia y cultivarla; aunque sea en modo vacaciones, mi apuesta es compartir con nuestra comunidad aquello que además de profesionales, nos hace personas y que aporta valor, como una bonita puesta de sol, recomendar un libro, una exposición, un buen restaurante, un consejo de salud o una información imprescindible.

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Así que este agosto no desconecto porque tengo una responsabilidad conmigo misma: cuidar de mi en la red y fuera de ella. Tampoco puedo dejar mis responsabilidades para con los demás, especialmente de aquellos que han dejado su reputación digital en mis manos. Es fácil y satisfactorio, porque me apasiona y porque comparto esta última tarea con grandes profesionales. En lo que se refiere al blog, descanso y preparo temas para la temporada siguiente. En cuanto al proyecto en Nube con Andreu de Haro, este verano va a ser crucial. En septiembre volvemos renovados, ¡ya veréis!

Os deseo unas felices vacaciones y nos vemos desde cualquier punto del planeta, eso sí, en las redes sociales, en verano sobre todo Instagram ;-).

© Imagen de Álvaro Domínguez.