Según el portal de búsqueda de empleo Infojobs “el 60% de las empresas consulta en las redes sociales en sus procesos de selección”.

Nuestra presencia en la red va mucho más allá de lo que hace pocos años podríamos pensar.

El reciente caso de Sergi Guardiola, cuyo contrato fue rescindido por unos comentarios contra el FC Barcelona B y contra Catalunya en 2013, nos indica que es importante ser consciente del rastro que vamos dejando en la red, nuestra huella, y si este es beneficioso o nos puede perjudicar a corto, medio o largo plazo. En el momento actual, cuidar de nuestra propia imagen en la red se ha convertido, como dice Julio Alonso, “en un acto de responsabilidad”.

Antes de entrar en materia, considero importante recoger la distinción entre identidad digital y reputación digital que hace el Instituto Nacional de CIberseguridad (INCIBE), antiguo Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) en su Guía para usuarios sobre identidad digital y reputación online donde se define identidad digital como “el conjunto de la información sobre un individuo o una organización expuesta en Internet (datos personales, imágenes, registros, noticias, comentarios, etc.) que conforma una descripción de dicha persona en el plano digital.”

Mientras que la reputación online es la “opinión o consideración social que otros usuarios tienen de la vivencia online de una persona o de una organización.”

Si bien es cierto que esta distinción existe y que hay personas que apuestan por ella, yo me voy a centrar en el concepto de reputación digital en tanto que, como dice Sandra Sanz Martos, Profesora de Información y Documentación de la UOC, en Gestión de la reputación online.

“Al común de los mortales nos resulta mucho más fácil seguir hablando de reputación (mala o buena) y que esto de la identidad digital se presta a confusión con otros usos (correctos o incorrectos) cómo el de la verificación de la identidad en línea de una persona o el de la estrategia que cada uno adopta para aparecer en la red (qué herramientas 2.0 utilizar y qué imagen difundir). El término de reputación está ligado claramente a lo que los demás dicen de uno”

 Brbarluenga Identidad digital

5 definiciones reputación digital 

De entre todas las definiciones encontradas, he seleccionado estas 5 porque pienso que, además de básicas, aportan diferentes aspectos importantes a tener en cuenta.

La primera es de Cristina Aced Toledano, especialista en comunicación corporativa, periodismo digital y social media.

“La red se convierte en un reto porque es el nuevo escenario donde gestionar nuestra reputación; pero también una oportunidad, porque nos permite tener las riendas de forma proactiva”

Una oportunidad para construir una buena marca personal a través de los medios sociales que nos permita: tener visibilidad en nuestro ámbito laboral, generar oportunidades profesionales, conocer las últimas novedades de nuestro sector profesional, aumentar nuestra reputación y ganar independencia, en tanto que expertos en el tema.

Manuel Moreno, periodista especializado en redes sociales y periodismo digital, fundador de Trece Bits, en la entrevista de Bolívar Orozco para Gooddaab explica lo que, bajo su punto de vista, es reputación digital:

“La imagen que se tiene de nosotros en Internet. Para comprobar qué Reputación Online tenemos a primera vista podemos preguntarnos, ¿qué resultados arroja Google si buscamos nuestro nombre?

Buscar la propia identidad en Google debería ser un acto rutinario, como mirarse en el espejo antes de salir de casa para comprobar que todo está en su sitio. De vez en cuando es conveniente hacer un repaso.

Julio Alonso, licenciado en derecho y fundador y Director general de Webblogs SL, en el cuaderno Identidad digital y reputación online afirma que

“Dedicar esfuerzo a construir nuestra propia identidad digital ya no es opcional. Es un acto de pura responsabilidad” y advierte que “lo que haces y dices (o incluso lo que dejas de hacer o decir) en internet cada vez pesa más en la creación de identidad y reputación digital”.

Mantener una buena reputación digital requiere un esfuerzo, pero merece la pena, ya que nuestra faceta online cada vez tiene más peso.

Javier Leiva Aguilera, Director Ejecutivo de Transformación Digital (Diversity) y autor de Gestión de la reputación online: crea fácilmente tu estrategia de presencia en la Red, en una entrevista para La Vanguardia define la reputación digital como

“El resultado que ejerce sobre las personas la suma de todos los mensajes que se emiten sobre cualquiera de nosotros. Es decir: yo emito mis mensajes en internet pero otros también pueden hacerlo. Cuando alguien recibe todos esos inputs se termina formando una impresión sobre mí. Es mi reputación digital.”

Las personas emiten mensajes que junto los mensajes propios conforman la llamada reputación digital donde, por supuesto, el protagonista tiene mucha responsabilidad. Se trata de que los mensajes que mandamos sean positivos, de no dejar una “huella que nos delate”.

Para el pionero en marca personal William Arruda reputación digital es cómo te ven a través de las búsquedas en Google, en la línea de Manuel Moreno y Javier Leiva .

“When people Google you, making decisions about you based on the Google reveals. In the new world of work, how you show up online is who you are. The question is that: is it helping you? Or hurting you?”

Es importante la idea de que la gente toma decisiones importantes sobre ti en función de tu imagen en la red (contrato de trabajo, alquiler de piso, relaciones personales…) por eso es fundamental saber si la huella que vas dejando te beneficia o te perjudica.

Esta huella digital forma parte de la llamada marca personal en la que el mundo online cada vez más juega un papel fundamental.

Una buena reputación digital no se construye ni en un día ni en dos, se requiere tiempo, grandes dosis de paciencia y, sobre todo, mucho sentido común, ya que pilares fundamentales de nuestra vida dependen de ella y por eso, merece la pena hacer el esfuerzo.

En este enlace encontraréis algunos casos de crisis reputación digital.

 

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